Ortopedista para niños

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La práctica de la ortopedia pediátrica es el diagnóstico y el tratamiento de los huesos en crecimiento, las articulaciones y los músculos de los niños. Los Ortopedistas pediatras utilizan una amplia gama de métodos y técnicas para el tratamiento de varias condiciones: como deformidades congénitas, traumatismos, trastornos neurológicos y la escoliosis. Los tratamientos ortopédicos pediátricos pueden incluir la observación del proceso de crecimiento del niño, la fisioterapia pediátrica, terapia ocupacional pediátrica, aparatos ortopédicos y férulas, y en ocasiones la cirugía. 

Los padres y los niños pueden trabajar juntos para prevenir que ocurran ciertos padecimientos ortopédicos y ayudar a mantener una vida activa y saludable para sus hijos a través del cuidado y actividades especiales en casa. Es importante tomar las precauciones de seguridad al participar en actividades deportivas, incluyendo el uso de equipo de protección cuando sea necesario, mantenerse hidratado, estirando y tocando con cuidado con los demás. Al ver a su pediatra ortopedista en forma regular puede ayudar a detectar cualquier anormalidad tan pronto como sea posible para un tratamiento rápido y un menor riesgo de daño permanente.

Los niños con condiciones ortopédicas requieren un cuidado especial, que tenga en cuenta sus huesos, las articulaciones y los músculos para un tratamiento eficaz que no afecte el proceso de crecimiento y desarrollo. Los Ortopedistas pediatras están especialmente capacitados en el diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos ortopédicos, y trabajan junto con los padres y los niños para asegurar el desarrollo sano y feliz para todos los pacientes.

Hay una gran variedad de condiciones ortopédicas que afectan específicamente a los niños y adolescentes, incluyendo anomalías congénitas, enfermedad de la niñez, fracturas, accidentes en parques infantiles, lesiones deportivas y dolores y molestias asociadas con los dolores de crecimiento.

Dependiendo del tipo de lesión o enfermedad, los niños con estas condiciones pueden experimentar un tono muscular anormal, problemas de equilibrio, debilidad, falta de coordinación y una disminución en el movimiento funcional, además de dolor, la hinchazón y los moretones.

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